FUTURO DE LA EVOLUCIÓN
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| Moebius Jesús |
Viene, la Luz Primera
asoma,
sobre la noche
extendida.
Una magnífica
chispa de Luz
brillando sobre
las olas.
Rayos de Sol tornando
en plata:
el verde, la sal
y el azul
y el agua.
Viene, llega,
ya está aquí:
Un canto de
galaxias
sonando en los
corazones.
Nieves B.
El espíritu, la
CONCIENCIA, se ha hecho protagonista en la evolución de la Tierra, ha abrazado
la materia y la ha elevado en su conjunto a una etapa cognoscitiva para que
viva, sepa y contemple las leyes que rigen el universo y perciba una dimensión
espiritual más allá de este plano material.
La Consciencia se nutre de la
experiencia y el conocimiento. Y a medida que se amplía nos iremos convirtiendo
en seres cada vez más radiantes, encarnación de la Conciencia. Vamos hacía la
vivencia de la Unión del Espíritu y el Alma universal. ¿Seremos capaces de
brillar e iluminar la Tierra?.
Nosotros somos los protagonistas de esta etapa evolutiva. Este es el regalo que se nos hace para que cada vez más ampliemos nuestra comprensión, maravillándonos de las inmensas potencias que pueblan el mundo y el espacio. Pero si el Ser humano se aparta del camino trazado, la Conciencia encontrará otra vía para proseguir su espiral evolutiva.
Se puede intuir que si seguimos la senda de la evolución
consciente seguirán produciéndose en nosotros grandes transformaciones a todos
los niveles.
A nivel celular, nuestro cuerpo “templo del Alma” a medida que seamos
capaces de vivir vibraciones más altas, necesariamente tendrá que adaptarse. Y
ello se traducirá en cuerpos más perfectos, más inmunes a las enfermedades y
más longevos.
Las conexiones cerebrales deberán seguir desarrollándose lo que nos dará
una mayor consciencia y nos abrirá la puerta de mayores niveles de comprensión.
Conoceremos la Vida profundamente y percibiremos que todo lo que nos rodea está
en movimiento. Nuestro pensamiento cruzará fronteras y sentiremos la vibración
de cada objeto y de cada ser.
Posiblemente se ampliará nuestra memoria y recordaremos incluso
vivencias desde el mismo momento de nuestra encarnación, lo que significará una
gran apertura y nos dará muchas claves de lo qué y quienes somos.
Y por qué no, se ampliará nuestro nivel de conexión con otras
dimensiones y la comunicación con otros seres será una vivencia más de nuestra
realidad.
Y a medida que se aumente el nivel de Conciencia necesariamente se
transformará nuestra forma de vivir porque ya no podremos hacerlo si no es en
sociedades más libres, justas y perfectas.
La definición de ser humano es
sinónimo de imperfecto “equivocarse es humano”, pero también es de benévolo,
compasivo, generoso, caritativo, misericordioso. Nuestro futuro pasa por llegar
al límite de lo que consideramos “más humano” siguiendo el cauce que la
evolución ha trazado.
No quiero
ni puedo cambiar tu designio,
sería rechazar la Vida.
Una incoherencia, un
agujero en el universo,
desarmonía.
Latido,
sangre, fuego...
Mi vida fluye
de tus inagotables Aguas.
Estás en todas partes donde soy,
impulsándome a encontrarte,
a ser luz, a ser Tú.
Vivo, te vivo en mí
porque me amas.
¿Cómo no ir a Ti?
¿A dónde iría, a abrigar,
este infinito deseo de infinitos,
a saciarme de luz?.
Seguir, sólo seguir mi Dios,
la invisible estela
que para mí trazaste,
en tu Mente infinita y eterna
Nieves B.
Evidentemente seguirán nuestros
progresos en tecnología, ciencias, medicina, bioingeniería, robótica, viajes
espaciales, etc…, pero lo que realmente significará un cambio cualitativo será
si conseguimos con todo ello crear un mundo más elevado.
“llegados plenamente al año mil que
sigue al año mil, el hombre sabrá que todos los seres vivos son portadores de
luz y que son criaturas que deben ser respetadas; habrá construido las ciudades
nuevas en el cielo, sobre la tierra y sobre el mar. Conservará en la memoria lo
que fue y sabrá leer lo que será; ya no tendrá miedo de su propia muerte, pues
en su vida habrá vivido muchas vidas y sabrá que la luz nunca se
apagará”. Las profecías de Juan de Jerusalen
Al clamor de la Conciencia Cósmica,
al clamor de nuestra conciencia.
al clamor de nuestro corazón,
al clamor de la Madre Tierra.
Flotad suavemente
abrid los ojos, los brazos,
tensad con fuerza
el pecho, la cabeza,
bajo los pies
que se hunden en el corazón
ardiente de la madre.
Luego, flotad
por entre las estrellas.
La vi cruzar colores
con las alas extendidas,
dibujando hermosos signos
entre las ondas que creaba su risa.
El firmamento la envolvía
en su sutil sustancia,
mientras alegremente giraba,
subía, bajaba.
Y cuando un allá alcanzaba
decía: la Vida y la Luz se extienden
más allá, infinitamente
más allá.







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